La danza no solo ejercita tu cuerpo, también ejercita tu cerebro.

Hola belleza ❤️

 

Sé que igual que yo, sabes que practicar danza trae muchos beneficios que van más allá de la mejora de la condición física. Bailar puede cambiarte la vida de distintas maneras y hacer que vivas experiencias muy geniales. Pero, además de esto, ¿sabías que también puede ayudar a mejorar el funcionamiento de tu cerebro?

La verdad es que nuestra querida danza utiliza el cuerpo y la mente para lograr la ejecución perfecta. Siempre he dicho que ser bailarín no es tan fácil como los demás creen. Solo imagina estar en una clase y que en tu cabeza ocurra algo como esto:

Empecemos. Recuerda mantener la postura. Ahora imita los pasos que estás viendo y recuerda la rutina. Tienes que estar consciente de lo que estás haciendo. La rutina, no olvides la rutina. Ahora mueve la pierna contraria al brazo que estás alzando. Abarca el espacio y baila grande. Aprieta el abdomen y mantén tu centro. No te hagas el sordo, escucha bien la música para que puedas seguir el ritmo. Quita esa cara arrugada, recuerda que debes interpretar y expresar algo.
 

Obviamente estoy exagerando un poco – risas – . Sin embargo, es un ejemplo de todos los procesos que llevamos a cabo cuando estamos bailando, en una clase al menos de una hora, podemos llegar a trabajar ciertos aspectos como el equilibrio, la coordinación motriz, la postura, la memoria, el ritmo, entre otros. Hoy te estaré contando cómo tu cerebro baila contigo cuando practicas.

 

¿Y cómo influye la danza en el funcionamiento de tu cerebro?

 

Cuando bailamos se estimulan distintas regiones del cerebro. A continuación, y casi como si fuera una clase de anatomía, se las presento:

 

  • Regiones motoras: Las que nos ayudan a controlar los movimientos, la posición del cuerpo y cómo se mueve en el espacio. Esta región se estimula aún más cuando vas a hacer una secuencia de pasos. Allí suceden varias cosas: se planifica y organiza el movimiento para enviar la orden a todos los músculos.

 

  • Regiones sensoriales: Se dedican a las percepciones visuales y auditivas. Se activan cuando imitamos pasos, recibiendo la información visual y procesándola (aquí entran sus diferentes componentes como el color, posición, trayectoria, contexto, etc.) hasta recrear la imagen con tu cuerpo. Esto quiere decir que es aquí cuando sucede la transformación de imágenes (o información proveniente de otros sentidos) en instrucciones motoras.

Las regiones sensoriales también se activan cuando escuchamos la música y se activan diferentes áreas cerebrales que clasifican los sonidos en bandas de frecuencia, intensidad y duración. ¿Un plus super fitness para esta región cerebral? Sincronizar movimientos con la música, un trabajo completo en una clase de danza.

 

  • Hipocampo: Está asociado con la memoria, en especial la memoria a largo plazo. Se activa cuando aprendes pasos nuevos, cuando tienes que memorizarte la larga secuencia que dictó el profesor o también cuando tienes que recordarla incluso días después.

¿Ya lo sabías? El ejercicio físico que hacemos cuando bailamos puede reducir el riesgo a sufrir de hipertensión, diabetes, depresión, obesidad e incluso el estrés. Esto significa que practicar danza puede prevenir enfermedades neurológicas como la demencia tipo Alzheimer.

Además, la práctica de la danza también aumenta la oxigenación cerebral. Es una fórmula sencilla: el ejercicio físico hace que aumente la frecuencia cardíaca y a la vez bombea más sangre al cerebro. Esto trae consigo beneficios como pensar con rapidez, agilidad y concentración.

 

Bueno, ya lo sabes. Eres todo un neurofitness solo por bailar. Cuéntame, ¿Qué otros beneficios de la danza conoces? Podemos hablar de ellos en un próximo post 😊

 

 

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