4 lecciones de vida que la danza me enseñó

4 lecciones de vida que la danza me enseñó

 

En la escuela de la vida, hay un aula llamada “danza”.

 

En este post no hablaré de lo genial que es ser bailarín que si es lo máximo. Más bien te voy a contar cómo a mis 21 años, la danza ha sido una gran maestra, más allá de todos los momentos maravillosos que me ha regalado. Por esto, hoy te mostraré las 4 lecciones que he aprendido de la danza y que han marcado mi vida. Si eres bailarín, puede que te sientas identificado con alguna. Y si aún no has tomado la primera clase, ¿Qué estás esperando para hacerlo?

Sin más que agregar, empezamos con esto:

 

 

Respeta el espacio de los demás y defiende el tuyo

En  la danza siempre se habla de algo llamado “espacio coreográfico”, esa circunferencia imaginaria que establecemos alrededor de cada uno de nosotros. Lo que suele pasar es que, si no defiendes tu espacio y lo invade otro, te sentirás muy incómodo y no te vas a desenvolver igual. Y si te metes en el espacio de alguien más puedes llevarte un tortazo.

Esto pasa tal cual en la vida, puedes hacer parte de ella a quien quieras, pero tienes que defender tu espacio: Toma tus propias decisiones, elige lo que quieres sentir, haz lo que te gusta hacer y cuando se te venga en gana. No dejes que nadie te haga hacer lo contrario. Y por supuesto, también procura ser consciente de no meterte mucho en la vida de los demás porque eso puede traerte problemas.

 

Esfuérzate y lograrás tus metas

Esto quizás es algo que vemos que se dice por allí todos los días pero, como casi todo, no lo entiendes hasta que te pasa. Es así: esfuérzate durante el proceso y verás los resultados. Aún me falta mucho camino por recorrer en la danza, pero es genial mirar hacia atrás y notar todo el trabajo y los objetivos que he cumplido. Practicar danza es algo que ayuda mucho a trabajar la disciplina, y eso me ha ayudado mucho en otros aspectos de mi vida. Lo mejor de todo: siempre te queda la sensación de querer más y más.

 

Si te copias, te desvías

Si, en algún momento todos lo hemos hecho. No nos aprendemos los ejercicios o las rutinas coreográficas y eso nos lleva a copiarnos del otro que sí lo hizo, ¡cuántos regaños se puede llegar a recibir por eso!  En realidad lo que sucede es que si copias no puedes concentrarte en hacer tu trabajo de manera correcta y mejorar, sino que simplemente terminarás en un eterno ciclo de ver y repetir.

¿Te ha pasado? En ocasiones, estar pendiente de lo que los demás hacen y tratar de hacer lo mismo, no deja que avances. Al momento de hacer las cosas por ti mismo, ves que ocurren cosas fascinantes y más nunca vuelves a hacerlo.

 

“Por favor, quitarse los problemas antes de entrar”

¿Alguna vez escuchaste esta frase? Yo en diferentes lugares donde tomé clases la oí mencionar. Sucede que la energía que tienes en el momento influye mucho en la ejecución corporal, el entendimiento de los ejercicios, la resistencia e incluso la armonía grupal. Por esto, debemos sacarnos de encima todos los problemas, preocupaciones y malos sentimientos al entrar al salón de clase. Después de tanto escuchar la frase, poco a poco cobró absoluto sentido. Esto aplica en cualquier ámbito de tu vida, no solo en la danza.

 

Si siempre cargas el peso de todas esas malas energías, no tendrás la completa libertad para enfocarte en las demás cosas que te pasan. Vive tus problemas, acéptalos y déjalos ir para entrar en estado de flow y partirla en la pista, yass.

 

Estas son las lecciones de la danza que más me han marcado, sin mencionar muchas otras que me hacen ser yo hoy. Nunca dejo de aprender haciendo lo que amo. Y tú, ¿Tienes alguna lección que añadir? Me encantaría conocer tu historia <3

 

¡Bonita danza para ti!

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